A propósito de una buena madre (o buen padre)

A propósito de una buena madre (o buen padre)

Por Yoni Cruz

Una buena madre o un buen padre no golpea a sus hijos, mucho menos le rompe un dedo a una de sus hijas, ni un vaso de cristal en el rostro de otra, ni la deja en la calle de madrugada en medio de un barrio, ni echa de su casa a una de sus niñas porque le significa un estorbo para casarse.

Una buena madre no deja sola en un apartamento a su hija de 5 años desde las 4:30 am hasta pasadas las 10 am; una buena madre se dirige con amor a sus hijos, no disminuyéndolos con epítetos como “tú lo que tienes es un moj´n como cerebro”, o “tú eres tan fea como tu padre”, o “tú solo servirás para nada”, en lugar de procurar afianzarle la autoestima para que puedan encarar con éxito la vida sin las cargas de los estigmas.

De una buena madre o un buen padre, sus hijos siempre querrán estar cerca, a su lado, no lejos de ellos; si no es así, revise, que algo anda mal allí.

Un buen padre y una buena madre jamás exponen a sus hijos a situaciones de vulnerabilidad, por el contrario, los protegen y les evitan el peligro.

Una buena madre no amenaza con matar a sus hijos y suicidarse, sino que les afianza su amor por la vida.

Una buena madre no es virtual, de las redes sociales, sino que está presente, es real, hace que sus hijos cuenten con ella cuando sea que les necesiten.

Se es buena madre y buen padre cuando se cuida a sus hijos, cuando los respeta y les enseña valores para la vida. Lo es cuando cuida su salud, los acompaña en su aprendizaje, los corrige con firmeza pero amorosamente, cuando no los usa para dirimir conflictos con la otra parte de su familia.

Los buenos padres protegen la imagen y la integridad de sus hijos, no se inventan situaciones y los exponen públicamente en medio de conflictos que los pone en estado de vulnerabilidad.

UNA BUENA MADRE JAMÁS pediría que una hija de seis años sea internada en Conani, y 4 años después vuelve a pedir que envíen a su hijita de nuevo allí.

Una buena madre no habla mal de sus hijas NUNCA, por el contrario, resalta sus cualidades.

Una buena madre o un buen padre no construye una muralla china entre ellos y sus hijos, por el contrario, cada día teje más fuerte el lazo que los una.

Una madre responsable no le abre una cuenta de Facebook a su pequeña hija para que pida regalos a hombres ajenos a su familia, ni los usa para obtener beneficios personales.

En fin, ser una buena madre o un buen padre no es una cosa del otro mundo, es lo normal. Lo extraordinario es cuando un hombre o una mujer no ejerce su rol de padre o madre adecuadamente, cuando se convierte en una amenaza para la integridad de sus retoños.

En nuestra sociedad, marcada por el machismo y las ideas atrasadas, se ha normalizado que los hombres irresponsables con sus hijos no ejerzan su rol de padre. Lo que no es normal, lo que llama poderosamente la atención es cuando hallamos una mujer que daña, que amenaza y abandona a sus hijos, porque por lo general, la mujer, cuando se trata de sus hijos, es capaz de todo para garantizarles bienestar. Ellas son las que sostienen la familia cuando la pata paterna falla con su irresponsabilidad.

Categories: Opinión

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