A Raymond y Miguel no se los ha tragado la tierra…

A Raymond y Miguel no se los ha tragado la tierra…

 

Por José Francisco Arias

 

No, a Raymond y Miguel, Los Reyes del Humor, no se los ha tragado la tierra.

 

Realmente es lo que bien pueden interpretar todos los periodistas que hace pocos días se enteraron de la información que daba cuenta de que habían decidido decidido renunciar de Telemicro, canal 5, y no continuar realizando su exitoso programa El Show de Raymond y Miguel. Han buscado todas las formas habidas y por haber para contactarlos y lograr una declaración del por qué de su decisión, y nada.

 

Se ha conocido solo una versión extraoficial del hecho ofrecida por una fuente relacionada con la televisora, pero no hay declaración de los comediantes.

 

Pueden interpretar que sí, que se los tragó la tierra, porque no dan con ninguno de los dos en parte alguna ni se logra su contacto por teléfono de oficina, celular, corrreo electrónico, «uasap», Facebook, Twittert ni ningun otro medio, convencional ni digital. Pero no; no se los ha tragado la tierra.

 

Y desde Cristal y Colores queremos pedir que entiendan y excusen a Raymond Pozo y Miguel Céspedes por la situación de insatisfacción que se ha creado entre periodistas y medios de comunicación por no dar con ellos.

 

Tomaron una decisión que los marca para siempre, tanto en lo personal como en lo profesional. Raymond y Miguel son hechura de Telemicro y es en ese complejo de medios que se ha desarrollado toda su trayectoria como figuras sobresalientes y exitosas, tanto a nivel nacional como internacional, del humor dominicano, de la tv y del cine. En algún momento salieron de Telemicro, pero retornaron convencidos de que a fin de cuentas esa era su casa y fueron recibidos por Juan Ramon Gomez Diaz, propietario de la empresa, como si con ello se repitiera la leyenda aquella de «El hijo pródigo».

 

A pesar de que su vida productiva se ha desarrollado en el quehacer del entretenimiento, del espectáculo, de la farándula, siempre han estado distantes de los escándalos, del «dime-que-yo-te-voy-a-decir», de los chismes propios de ese medio.

 

Lo de ellos ha sido trabajar, trabajar, trabajar; siempre con anteojeras para no distraerse. Eso tiene mucho que ver con el exitoso resultado de su esfuerzo.

 

Quizas creen que no son todo lo claros y convincentes que deberían para trasmitir mensajes; quizas reconozcan que no son todo lo buenos que deberían (y no confían en intermediarios en ese orden) para ofreccer declaraciones sobre determinados temas, no vaya a ser cosa que se les malinterprete; que ellos mismos digan algo que no era precisamente lo que querían decir, o que, involuntaria o voluntariamente (porque hay de todo en La Viña del Señor), les tergiversen lo que dijeron… Pudiera ser…

 

Es, si se quiere, hasta un ligero temor a que las cosas se les vayan de control, por más cuidado que pongan en controlarlas. Quieren evitar por todos los medios posibles que eso ocurra.

 

Es probable que con un comunicado escrito hayan podido satisfacer las inquietudes de medios y periodisas, pero, al parecer, Raymond y Miguel entienden preferible para ellos dejar que pase el tiempo, y, si luegose sienten en necesidad de precisar o aclarar algún detalle sobre el hecho de su partida de Telemicro, hacerlo en el momento que consideren preciso, oportuno.

 

No se los ha trabado la tierra. Ellos prefieren no hablar del tema por ahora, por más extraño que nos pueda resultar como periodistas que andamos como perros sabuesos detrás de noticias.

 

Vamos a excusarlos, a entenderlos, y a concederles el derecho que les asiste a no hablar; por ahora, es lo que observamos, no están en eso.

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