En pijamas y acomodados en camas disfrutaron en China el concierto «Dormir»… En efecto, se puede dormir; dura ocho horas

En pijamas y acomodados en camas disfrutaron en China el concierto «Dormir»… En efecto, se puede dormir; dura ocho horas

Por Luan Xiang

BEIJING, 9 oct (Xinhua) — A diferencia de cualquier otra presentación a la que haya asistido un amante chino de la música, el pijama parecía ser el atuendo adecuado para el concierto temático «Dormir», que tuvo lugar recientemente al pie de la Gran Muralla en el noroeste de Beijing.

Fue un evento de ocho horas de duración, creado por el reconocido compositor y pianista británico Max Richter. Comenzó el viernes por la noche y duró hasta que la luz de la mañana brilló en una sección tranquila de la Gran Muralla al día siguiente.

Se trata de la primera vez que el aclamado artista post-minimalista lleva su experimento a la parte continental de China. El recital lleva por título «Dormir: Sueño en la Gran Muralla» y se convirtió en el estreno asiático del ingenioso proyecto de Richter, donde el público se acomoda en camas en lugar de asientos.

También se celebró como preludio del XXI Festival de la Música de Beijing, un evento anual que presenta cada octubre obras maestras chinas y occidentales en el escenario local. Su edición 2019 se inauguró oficialmente el martes.

El proyecto «Dormir» se presenta como «una canción de cuna de ocho horas» y una forma relajante de música de cámara neoclásica con cuarteto de cuerdas, voz y electrónica. Según Richter, la obra intenta «acompañar a la audiencia a lo largo de su propio viaje» de los sueños de toda una noche.

El compositor dijo que la exitosa presentación, ampliamente aplaudida, se realizó en colaboración con David Eagleman, neurólogo estadounidense, como un laboratorio para «unir la música y la mente en una relación nueva y diferente». La ciencia proporciona evidencia sólida de que la música, especialmente en ondas de baja frecuencia, ayuda al cerebro a relajarse y descansar, como el ambiente dentro del útero materno.

El experimento meditativo se conecta con un formato universal tradicional de la canción de cuna, en el que la música y el sueño se han unido a lo largo de la historia humana, no solo en el folklore o la música artística, sino también como una cura para el insomnio, aseguró en entrevista con Xinhua el artista nacido en Alemania y formado en el Reino Unido.

«La gente puede dormir o permanecer despierta y escuchar la música. Son libres de hacer lo que les gustaría hacer», indicó, afirmando que su proyecto es un intento de encontrar la paz en un mundo saturado de datos, aunque sea por una noche de descanso ideal de ocho horas.

En vez de dictarle al público que se siente derecho y preste toda la atención a la presentación como en los recitales regulares, «Dormir» invitó al público de más de 300 amantes de la música chinos y extranjeros a sentirse cómodos en la cama, relajarse y embarcarse en un viaje sensual y espiritual, ya sea conscientemente o en un estado subconsciente, acompañados de melodías serenas y melancólicas.

La música era un flujo continuo y orgánico de cinco temas y sus variaciones derivadas en violonchelos, violas y violines del grupo American Contemporary Music Ensemble, con bel canto sin lírica de la soprano británica Grace Davidson y piano y sintetizadores de Max Richter, para pasar la noche y celebrar el nacimiento de un nuevo día en un clímax antes del final.

La experiencia recibió una gran ovación del público cuando la música se detuvo a las seis de la mañana del sábado y muchos dijeron haber dormido y soñado, mientras que otros disfrutaron de la experiencia sin pegar un ojo. Durante toda la noche se escuchaban ronquidos de vez en cuando por el salón, fusionados con ocasionales charlas de almohadas, lloriqueos o somniloquios de niños.

«Fue incómodo acostarme al lado de desconocidos al principio, pero cuando la música comenzó a sonar y la luz se atenuó, el ambiente se volvió íntimo y relajante y caí en pensamientos profundos a medida que se desarrollaban los temas», comentó una espectadora local de apellido Liu, quien dijo ser violonchelista.

Con la repetición y variaciones de cinco temas musicales, las circunstancias diferentes bajo las cuales se desarrolla la experiencia proyectarán influencias profundamente distintas, dijo una participante estadounidense llamada Alicia, tras señalar que estuvo en una presentación al aire libre de «Dormir» en Los Ángeles el año pasado y vino a Beijing especialmente para esta segunda ocasión.

Al creer que la no replicabilidad y la singularidad son las principales razones por las que la música en vivo es encantadora, «esta vez ha sido una experiencia muy diferente, dijo. «Ahora que estamos en Beijing, en las montañas y cerca de la Gran Muralla, todo es diferente», añadió la estadounidense.

Para Max Richter, cada concierto de «Dormir» donde los músicos tienen que concentrarse y tocar sus instrumentos armoniosamente durante toda la noche son como «escalar el Monte Everest», pero una vez compuesta, la música adquiere su propia vida, para crecer, evolucionar y tocar corazones humanos de manera muy personal para cada individuo que lo percibe.

En respuesta a una pregunta de Xinhua previa al concierto, el artista señaló que la música era su primer idioma y que le resulta bastante interesante ver cómo sus obras van en sus propios viajes, haciéndose eco en aquellos que asimilan la música y la hacen suya.

La creatividad es algo fundamental en la vida humana y la música como la capacidad de elevar nuestra existencia cotidiana, opinó Richter. «Como saben, Beethoven me está mejorando la vida todos los días», dijo sonriendo.

La experiencia de «Dormir» en Beijing «fue muy buena» y cada momento fue único, mientras que el público, tanto adultos como niños pequeños, respondió a la música de manera auténtica, dijo Richter a Xinhua poco después de que cayera el telón el sábado por la mañana.

El concierto fue planeado originalmente para tener lugar en la Gran Muralla, un sitio de patrimonio de la UNESCO y una de las siete maravillas del mundo, pero fue cambiado a la Comuna de la Gran Muralla, un complejo arquitectónico construido bajo una sección de la antigua estructura militar debido a las precipitaciones inesperadas y la fuerte caída de la temperatura, explicó Zou Shuang, directora artística del Festival de la Música de Beijing.

«Dormir» fue una experiencia rara y preciosa para que el público compartiera momentos muy íntimos en una unión inusual concretada por la música, dijo Zou, quien calificó la presentación como «una experiencia inolvidable para la vida».

La joven directora del Festival tiene la ambición de presentar las obras y artistas más vanguardistas y progresistas a nivel internacional, e inspirar la cooperación creativa entre talentos locales y músicos extraordinarios de todo el mundo.

«Este año tenemos un programa extraordinario, como la participación de artistas prestigiosos de todo el mundo, al igual que los nacionales», aseguró durante una entrevista con Xinhua.

«Con este concierto celebrado en forma de una búsqueda de sueños en la Gran Muralla, esperamos que el Festival sea como un regalo melodioso para el 70º aniversario de la patria», anotó.

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