Garabato…/ El gato mueve la cola para cazar a la presa

Garabato…/ El gato mueve la cola para cazar a la presa

 

Por Yoni Cruz

 

De niño aprendí que el gato cuando caza, mueve la cola para entretener a la incauta presa. Y ese principio se aplica con frecuencia en la política y en la guerra. En nuestro país hemos visto la expresión de esta estrategia una y otra vez, y se acude a la frase de “pan y circo” para definirlo, aludiendo a la cultura política del imperio romano.

Fresco aún en nuestra memoria hay episodios transcendentales como el de 1984, cuando el gobierno perredeista de Salvador Jorge Blanco aprovechó el asueto de Semana Santa para firmar un impopular acuerdo con el FMI, incrementar los precios de los combustibles y los productos de primera necesidad, lo que provocó la reacción airada de la población, y las protestas que dejaron decenas de personas asesinadas y bienes destruidos.

Joaquín Balaguer era un maestro de la distracción, y usaba cualquier situación para hacer que la gente se fijara en generalidades y no en detalles. Lo mismo puede decirse del expresidente Leonel Fernández, capaz de crear situaciones inimaginadas, a la vez que sometía al Congreso, y se hacía aprobar, cualquier ley o resolución impopular.

La pasada semana se inauguró con la inscripción de los “influenciadores” Bolívar Valera, Santiago Matías y Aquiles Correa de sus precandidaturas a diputados por el gobernante Partido de la Liberación Dominicana.

Desde el mismo domingo 30 de junio, cuando se conoció esta iniciativa, la noticia desplazó de las tendencias y los principales titulares temas como el renovado escándalo de los pagos de sobornos que la firma brasileña Odebrecht hiciera a funcionarios y políticos dominicanos para la obtención de contratas multimillonarias, o la militarización del Congreso Nacional en medio de la crisis política que consume al PLD ante la pretención un grupo de legisladores de modificar la Constitución para habilitar al presidente Danilo Medina y así él pueda optar por una nueva reelección.

Las críticas no se hicieron esperar. Una avalancha de opiniones de cualquier sector se dejó sentir con vigor. Desde las voces que le restaban trascendencia y capacidad política o los que apoyan estas aspiraciones, hasta los que entendían que el PLD no debe aceptar dichas inscripciones porque afecta la imagen de ese partido. Otros aluden que una eventual candidatura de estas figuras perjudica a los militantes y dirigentes que han hecho carrera en las filas de esa organización y que no podrían competir con advenedizos que, aunque su mayor activo es su supuesta influencia desde las redes sociales y la televisión, son apoyados desde el Palacio Nacional.

Los ataques fueron tan virulentos, que a mediados de semana ya renunciaba el primero, Santiago Matías, conocido en las redes sociales con el alias de Alofoke, quien dijo que renunciaba a sus aspiraciones a diputado de la circunscripción #3 del Distrito Nacional en vista del “clasismo” en la política dominicana que impide se abran las puertas a las personas que no tienen formación académica.

A seguidas, el humorista Aquiles Correa hizo lo propio, razonando que para él era más importante “la paz y la tranquilidad de su familia”, a la vez que se mostró molesto por las implacables críticas con que había sido recibida su intención de aspirar a una curul congresual.

Sin embargo, este jueves el presidente Medina recibía a los “influencers” en Palacio, y los hacía mantener sus aspiraciones políticas, animándolos con un “pónganse a trabajar en eso”. En consecuencia, Correa, El Boli y Alofoke, renuevan sus aspiraciones y regresan a las redes sociales y los demás medios electrónicos de comunicación como tendencia y tema obligado.

Al analizar las posibilidades, las cualidades y la viabilidad de una eventual candidatura de cualquiera de estos personajes de la farándula criolla, debemos primero definir qué es un “influencer” o influenciador. Podemos decir, en síntesis, que un “influencer” es un individuo que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y por tanto su presencia e influencia en las redes sociales podrían convertirse en un prescriptor interesante. Por lo general, un influenciador es usado para vender determinados productos, servicios o actividades. Y los políticos los usan para hacer llegar propaganda a sus seguidores.

Pero, ¿podemos decir que Correa, El Boli y Alofoke responden a esta definición de “influencer”? Aquiles Correa es un humorista y animador de programas radiales y televisivos que en las redes sociales tiene, en su cuenta de Twitter, más de 277 mil seguidores. Su “especialidad” es comentar con un marcado sentido del humor el acontecer de la farándula dominicana, y de cuando en vez, de la política. Pero no es un experto, una persona que pueda inducir a un seguidor suyo a tomar una decisión a la hora de optar por un producto determinado.

En el caso de El Boli, este se ha dedicado a los comentarios ordinarios, superficiales, a crear disputas por sus expresiones controversiales, a veces con improperios y señalamientos que se han llegado a calificar de misógenos. En su cuenta de Twitter le siguen 588 mil usuarios, aunque una investigación de la desaparecida revista “La Lupa sin Trabas” estableció que una importante parte de estos “seguidores” son falsos o inactivos. A pesar de que no es un experto en una área en particular, y que su popularidad deviene de sus comentarios variados y controversiales, algunas agencias publicitarias han usado su figura para promover productos o servicios.

El de Alofoke es un fenómeno distinto. El joven “influencer” es un experto en el llamado género urbano, del cual ha logrado convertirse en referente para los miles de jóvenes que siguen el dembow en República Dominicana. Junto a dos de sus amigos (Melvin De León y Vicent Carmona alias “Doctor Nastra”) es el creador de un concepto de comunicación que resultó novedoso, y rápidamente se posicionó en el gusto de los usuarios de las redes sociales. Alofoke Music tiene más de 1.5 millones de seguidores. De los tres precandidatos, es el único que puede considerarse realmente como un influencer, de acuerdo a la definición de este término, pues se ha convertido en una figura a tomar en cuenta para los fanáticos del “género urbano”.

En cada uno de los casos de estos llamados influenciadores, queda mucho por determinar si su capacidad de aglutinar seguidores en las redes sociales y los medios de comunicación, podría lograr migrar al mercado electoral y convertir en real un apoyo virtual, resultando electos diputados en las elecciones de febrero de 2020.

En mi opinión, las candidaturas de los tres influencers está destinada al fracaso. No creo que lleguen a conquistar votos suficientes para ganar un puesto en la composición del próximo Congreso Nacional. Es más, no creo que lleguen a ser escogidos candidatos.

Sin embargo, desde el punto de vista estratégico del sector del presidente Medina este experimento puede resultar muy exitoso. Al menos durante cierto tiempo. Lo primero que resulta de la aventura de poner en eso a los “muchachos de las redes” es que en esos espacios no se va a criticar al gobierno, al menos se evitarán críticas desfavorables y se reducirá el impacto que deviene de las valoraciones negativas.

Por otro lado, la cola de gato se mueve para que un importante segmento de la audiencia de las redes sociales se entretenga con el chiste de la inscripción de los tres en la lista de precandidatos del PLD, y así bajarle “un chin” a la presión del candente tema de la modificación constitucional y el enfrentamiento con la tendencia del expresidente Leonel Fernández, el escándalo Odebrecht, la campaña internacional contra el turismo criollo, y muchos otros problemas cotidianos que afectan al gobierno.

En definitiva, cualquier movimiento que el gato haga a su cola para confundir y distraer a la presa, es válida y podría dar buenos resultados, al menos por un tiempo.

Categories: Opinión
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