Considera decisión de Donald Trump reconociendo a Jerusalén es desafío internacional que incrementará tensiones

Considera decisión de Donald Trump reconociendo a Jerusalén es desafío internacional que incrementará tensiones

BUENOS AIRES, 6 dic (Xinhua) — La decisión del presidente Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y ordenar al Departamento de Estado iniciar el proceso del traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, es un “desafío a la comunidad internacional” que “incrementará las tensiones en Palestina”.

Así lo indicó hoy en una entrevista con Xinhua Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, quien afirmó que la definición de Trump “ante todo, unifica el dividido mundo musulmán”.

“Teherán (capital de Irán) y Riad (capital de Arabia Saudita) son los dos polos antagónicos en el mundo musulmán. Pero ambas coinciden en rechazar esta decisión de Trump”, enfatizó el integrante de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas.

Para Fraga, la medida adoptada por el mandatario estadounidense “va a incrementar la tensión en Palestina, en momentos en que Israel se prepara para otra Intifada”.

“Además, ya los palestinos han convocado a manifestaciones contra la decisión frente a las embajadas de los Estados Unidos en todo el mundo”, remarcó.

Para el experto en política exterior, temas de defensa y cuestiones militares, “que 84 países tengan embajada en Tel Aviv y sólo Estados Unidos cambie la sede a Jerusalén es una evidencia de lo aislado de la decisión de Trump”.

“Estoy convencido de que es momento de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel”, dijo este miércoles Trump, quien agregó que en su opinión “esta acción favorece los mejores intereses de Estados Unidos y la búsqueda de la paz entre Israel y los palestinos”.

“Este es un paso que debió de haberse tomado hace mucho tiempo para impulsar el proceso de paz y trabajar en favor de un acuerdo duradero”, dijo, y señaló que su anuncio es simplemente “un reconocimiento de la realidad” que “de ningún modo tiene la intención de reflejar un cambio” del compromiso de Estados Unidos con un acuerdo de paz duradero.

“No estamos tomando una postura sobre ninguno de los asuntos del estatus final, incluyendo los límites específicos de la soberanía israelí en Jerusalén o la solución de las fronteras disputadas”, indicó. “Esas cuestiones corresponden a las partes involucradas”.

Con anterioridad, las autoridades palestinas reiteraron su postura de que no habrá un Estado soberano de Palestina sin un Jerusalén Oriental como su capital.

Sobre la reubicación de la embajada de Estados Unidos, Trump dijo que el Departamento de Estado contratará de inmediato arquitectos, ingenieros y planificadores, para así convertir la nueva embajada “como un magnífico tributo a la paz” cuando sea construida.

En la mirada de Fraga, “Trump tomó la decisión de trasladar la embajada de Estados Unidos a Jerusalén para afianzar la alianza con Israel en el plano estratégico y dar una señal de que tiene decisión para desafiar a la comunidad internacional”.

“Tiene cierta coherencia con decisiones recientes, como la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima, del acuerdo migratorio de las Naciones Unidas y con las críticas a la Organización Mundial de Comercio (OMC)”, indicó el experto.

Consultado sobre el peso de la decisión del mandatario en lo interno como en el ámbito internacional, el analista argentino dijo que “hacia adentro de los Estados Unidos la decisión puede tener vinculación con la intención de afianzar el apoyo de la comunidad judía de los Estados Unidos, que es un porcentaje bajo de la población total, pero influyente”.

“Pero creo que la decisión ha respondido más a la política exterior y el rol que Trump pretende dar a su país como actor global”, observó.

Aunque el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley sobre la Embajada en Jerusalén en 1995 que pide el traslado de la embajada estadounidense en Israel de Tel Aviv a Jerusalén, los ex presidentes de Estados Unidos George W. Bush, Bill Clinton y Barack Obama renovaron en repetidas ocasiones la exención presidencial para retrasar la reubicación.

El estatus de Jerusalén sigue siendo uno de los problemas centrales del conflicto israelí-palestino. Hasta el momento, la comunidad internacional no ha reconocido a Jerusalén como la capital de Israel y ningún país tiene su embajada en la ciudad.

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