Joven actor y dramaturgo solicita la apostasía a la iglesia Católica

Joven actor y dramaturgo solicita la apostasía a la iglesia Católica

El joven actor y dramaturgo Reinaldo del Orbe solicitó, mediante comunicación dirigida al arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta, la apostasía (abadono público de su religión) de la iglesia Católica. En primer lugar, porque la decisión de bautizarlo fue de otras personas, en un tiempo de su vida en que no tenía capacidad de discernimiento; porque la referida iglesia promueve agendas contrarias al espíritu democrático que él defiende; y porque hace lobby en el Estado para que nieguen a las mujeres el derecho a las tres causales para practicarse el aborto, con lo que promueve, a su decir, una cultura de muerte disfrazada de «pro-vida», entre otros aspectos que cuestiona de manera radical. «En conclusión, rechazo absolutamente la fe cristiana por haber sido incluído en ella contra mi voluntad, y por considerar que la iglesia católica utiliza mi nombre a nivel estadístico para contarme entre sus filas y mediante ese recurso legislar en nombre del odio, de mala fe y de mala voluntad, promover la homofobia, dirigi una cultura de muerte disfrazada de “pro-vida”, establece el joven actor y dramaturgo en la parte final de su documento. Reinaldo hizo el anuncio de la solicitud de la apostasía a la iglesia Católica a través de su cuenta de Facebook, a la que ademas subio un video en el que se ve entregando a la secretaria del arzobispado la comunicación que dirigió a monseñor Ozoria solicitando su apostasía. A continuación las razones que expone al respecto…

 

Yo, el actor y dramaturgo Reinaldo del Orbe hago público mi solicitud de apostasía para dejar en evidencia mi interés de desligarme de la iglesia católica, y así la misma puede proceder a darle finalidad a mi solicitud en menor tiempo posible.

He solicitado al Arzobispo Francisco Ozoria Acosta, de forma legal, amistosa, y en buena fe, que me otorgue la apostasía en virtud de muchos factores, de los cuales elegí los más importantes y los resumiré aquí:

1) Que el día en que fui bautizado en la fe católica, fue como consecuencia de una decisión tomada por otras personas, sin intervención de mi propia voluntad, debido a que, en aquel momento, a causa de mi edad, yo no disponía de autonomía ni conciencia suficientes para emitir un juicio sobre mis convicciones personales.

2) Que, tras haber meditado durante el tiempo suficiente sobre el significado de mi pertenencia a la fe católica, no hallo ningún pretexto para continuar formando parte de la Iglesia, entrando mis convicciones en plena contradicción con la adscripción a esta institución.

3) Que, por el contrario, la Iglesia Católica promueve agendas contrarias al espíritu democrático que hoy, como adulto, defiendo; y estando afiliado involuntariamente en la misma, en mi nombre la Iglesia: Niega y hace lobby en el Estado para que niegue a las mujeres el derecho a las 3 causales para practicarse el aborto, promoviendo así una cultura de muerte disfrazada de “Pro-Vida”. El mismo Lobby es usado para obstruir cualquier avance en materia de la comunidad LGBT, aunque la propuesta sea algo tan simple como “No Discriminación”. Recibe fondos del estado proveniente de mis impuestos en virtud de PRIVILEGIO, y a la vez es exonerada del “impuesto sobre la renta”, y el “impuesto del 1 de los activos” generando pobreza para el estado por pérdidas millonarias.

4) Por haber apoyado, ocultado, protegido, y hasta ayudado a militantes del oficialismo de su religión a practicar violaciones a menores de edad. Haber negado los hechos, apoyar con protección a quienes lo han ejecutado, y ayudar a salir del país a quienes se han visto acorralados.

En conclusión, rechazo absolutamente la fe cristiana por haber sido incluído en ella contra mi voluntad, y por considerar que la iglesia católica utiliza mi nombre a nivel estadístico para contarme entre sus filas y mediante ese recurso legislar en nombre del odio, de mala fe y de mala voluntad, promover la homofobia, dirigi una cultura de muerte disfrazada de “pro-vida”. Considero al catolicismo un mal en el cual no me quiero ver envuelto, y humanamente hablando, me avergüenzo de haber sido partícipe de sus sacramentos, de haber hecho la primera comunión, la confirmación, de haber sido monaguillo, y de haber profesado su fe. Le pido perdón al mundo sobre todo a la sociedad dominicana por haber sido parte de aquel circo de muerte lleno de burla y de desprecio. Solicito la APOSTASÍA.

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