Justicia es sopa fría… Por Cristhian Jiménez…

Justicia es sopa fría… Por Cristhian Jiménez…

Por Cristhian Jiménez

La prisa no es la mejor consejera cuando se tiene autoridad para decidir sobre la vida, libertad, bienes y re­putación de las personas. La rabia popular o mediáti­ca no puede marcar la velo­cidad del ministerio público para la persecución de he­chos punibles.

Y muchos menos cuan­do se trate de la investi­gación y persecución de corrupción en la adminis­tración pública, con há­biles exfuncionarios con mil formas de escamotear la documentación de los hechos que permitan su validación en los tribu­nales y que han amasado recursos millonarios pa­ra procurarse la mejor de­fensa jurídica.

Peor que la corrupción es fallar en su efectiva per­secución y sanción por atender a los tiempos de la justa indignación ciu­dadana por el robo al era­rio. Luego, similar o mayor enojo se vuelve contra el persecutor.

Es fundamental liqui­dar la vieja práctica del oportunismo político de un enorme ruido inicial, con expedientes malicio­samente mal estructura­dos, saciar el circo y ree­ditar posteriormente las mismas o peores acciones de latrocinio. Es rica la his­toria reciente en este tipo de casos.

Además, no es lo mis­mo la sustitución de un gobierno de cuatro años, que sólidas estructuras co­rrompidas labradas duran­te varios cuatrienios. En particular el último perío­do que causó gravísimos daños institucionales. El ministerio público frenó la persecución de la co­rrupción, y en casos como Odebrecht, obligado a ac­tuar ante la confesión de la compañía, manejó po­líticamente el expediente con la dirección del Pala­cio Nacional.

Los funcionarios del go­bierno de Luis Abinader, al margen de que denuncien ante los medios de comu­nicación irregularidades administrativas de las an­teriores autoridades, es­tán obligados a documen­tarlas ante de ser enviadas al ministerio público. Eso manda una seria persecu­ción de la corrupción. Lo otro es bulto o complici­dad con los corruptos.

Abinader envió un cla­ro e importante mensaje, ordenando a la Contralo­ría realizar investigaciones administrativas, mientras varios funcionarios han solicitado auditorías a la Cámara de Cuentas, cu­yo mandato finaliza y que registra un serio déficit de credibilidad. No pueden saltarse los mandatos le­gales, previo a ir a la Pro­curaduría General de la República. El “estado po­licial” es cosa del pasado, o para mayor apego a la realidad, tiende a desapa­recer.

El país no soportaría otro fracaso en la lucha contra la corrupción, lo que entronizaría definiti­vamente la impunidad en el país, con el completo envilecimiento de la socie­dad dominicana. Sería ab­soluta frustración y deses­peranza.

La Procuradora General de la República, Miriam Germán hace lo correc­to al preparar y fortalecer su equipo de apoyo téc­nico y legal, previo a em­prender la investigación y persecución de denuncia­dos hechos de corrupción y de asumir varios casos que manejaba la Fiscalía del Distrito Nacional. Ade­más, busca documentos que maliciosamente se in­tentaron desaparecer.

Germán, exjueza supre­ma ha realizado reestruc­turaciones y buscado a quienes entiende los mejo­res hombres y mujeres pa­ra la delicada tarea, a sa­biendas de que no puede fracasar por fallas morales o técnicas de sus colabora­dores.

La funcionaria ha di­cho que no va a perseguir a nadie en particular y en cuanto a los actores ju­diciales ha dicho que los jueces no pueden suplir las deficiencias de los fis­cales. Lo planteó en el ca­so Odebrecht, como presi­denta de la Cámara Penal, lo que trituró la engañifa de perversas inclusiones y políticas exclusiones mon­tada por el entonces je­fe del ministerio público Jean Alain Rodríguez. Es­to provocó una campaña de difamación en su con­tra desde el mismo Conse­jo Nacional de la Magistra­tura de parte de Rodríguez y avalada por el presiden­te Danilo Medina.

La prisa, daña. Es justi­cia; no linchamientos. La justicia es también sopa que se sirve fría. “No os desesperéis”.

(Fuente de origen, Listín Diario).

Categories: Opinión

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