La descripción del Dominicano a cargo de un mercadólogo español

La descripción del Dominicano a cargo de un mercadólogo español

La siguiente definición y/o descripción del Dominicano atribuye a un mercadólogo español que se dice es fanático del merengue, del café de greca, los cigarros y el ron añejo y que prefiere a Puerto Plata antes que a Bávaro cuando de disfrutar de República Dominicana se trata. Dicen que responde al nombre de Domenec Biosca. Nuestro amigo Alexis Casado nos hizo llegar por una de las redes sociales la «radiografía» que hace este señor del Dominicano y la consideramos de lo más interesante, por lo que decidimos compartirla con los lectores de Cristal y Colores… Chequeen…

Para Usted,  ¿qué es un dominicano?, le preguntaron, y su respuesta fue la siguiente:

¡Ah, los dominicanos… qué difícil pregunta!

Los dominicanos están entre ustedes pero no son de ustedes…

Los dominicanos beben en la misma copa la alegría y la amargura…

Hacen música de su llanto y se ríen de la música…

Los dominicanos toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio.

No creen en nadie y creen en todo…

¡No se les ocurra discutir con ellos jamás! Los dominicanos nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, todo lo han visto. Los dominicanos son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos.

Los dominicanos se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia y en grupos, por su gritería y apasionamiento…

Cada uno de ellos lleva en sí la chispa de genios y los genios no se llevan bien entre sí; de ahí que reunir a los dominicanos es fácil, pero unirlos es cosa imposible…

No se les hable de lógica, pues eso implica razonamiento y mesura y los dominicanos son hiperbólicos y exagerados.

Por ejemplo, si te invitan a un restaurante a comer, no te invitaron al mejor restaurante del pueblo, sino al mejor restaurante del mundo…

Cuando discuten, no dicen: «No estoy de acuerdo contigo», sino «¡Estás completamente equivocado!»…

Tienen tendencias antropófagas; así entonces «¡Se la comió!», es una expresión de admiración y comerse un cable es señal de una situación crítica. Pero llamarle a alguien come mierda es un insulto lacerante…

El dominicano ama tanto la contradicción que llama monumentos a las mujeres hermosas y bárbaros a los eruditos…

Si te aqueja alguna situación de salud te advierten: «¡Coño, debiste hablar conmigo para llevarte donde un pana mío médico que es un tiro» (a dónde?).

Los dominicanos ofrecen soluciones antes de saber el problema. Para ellos nunca hay problema. Saben lo que hay que hacer para erradicar el terrorismo, el comunismo, encausar a América Latina, eliminar el hambre en África, pagar la deuda externa, quién debe ser presidente y cómo Estados Unidos puede llegar a ser una potencia mundial.

No entienden por qué los demás no les entienden cuando sus ideas son tan sencillas y no acaban de entender por qué la gente no quiere aprender a hablar español como ellos.

¡Ah, los dominicanos… No podemos vivir mucho con ellos, pero es imposible vivir sin ellos!

 

 

Categories: Opinión
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