La ex secretaria de Estado y senadora Hillary Clinton en un pulso con un díscolo y fanfarrón llamado Donald Trump

La ex secretaria de Estado y senadora Hillary Clinton en un pulso con un díscolo y fanfarrón llamado Donald Trump

El que Donald Trump tuviera y tiene tan altos niveles de aprobación entre dirigentes, miembros y simpatizantes del Partido Republicano, a tal punto que lo convirtieron en su candidato presidencial para las elecciones del próximo noviembre, se entiende.

Lo que no se entiende es que también tenga aceptación en sectores fuera del la organización política que lo postula, tomándose en cuenta el estrambótico comportamiento de Trump y sus destemplados pronunciamientos racistas contra hispanos y etnias que residen en Estados Unidos, especialmente contra mexicanos.

No se concibe que el candidato republicano aparezca prácticamente empate con Hillary Clinton, la virtual candidata presidencial demócrata. El sondeo en el que Hillary se ha observado más aventajada con relación a Donald en los últimos días lo supera con apenas 6%; en los demás aparece con 2 y 3% por encima.

Y hubo una encuesta, de la cadena Fox, que concedió a Trump un 45% y a la Clinton un 42.

Es un fenómeno extrañísimo.

Trump es un magnate inmobiliario que además es reconocido como una especie de «show-man», fanfarrón, disparatado, que no sería aceptado en una sociedad con standares medios de formación, educación y cordura.

Hillary, además de ex primera dama de su país en su condición de esposa del ex presidente Bill Clinton, fue secretaria de Estado y senadora de Nueva York. Es abogada y una política de carrera.

Con todo eso, ella se encuentra echando un pulso político, nada más y nada menos que por la presidencia de su nación, con un personaje díscolo y fanfarrón que, si se descuida, se lo tumba.

Categories: Opinión
Tags: Destacadas

About Author