La raíz del problema: no somos constantes

La raíz del problema: no somos constantes

 

Por Pilar Lluberes

 

Hoy en día, en nuestra sociedad existen muchos problemas sociales de los cuales una parte de los sectores que la conforman solo se queja y otra que simplemente los deja pasar; también están los pocos que se preocupan e intentan buscar una solución, ya sea haciendo campañas, creando movimientos o alzando su voz. Y es a esta pequeña parte a la que le quiero preguntar ¿se puede realmente solucionar el problema si desconocemos la raíz de este? ¿Se lo han preguntado alguna vez? Pues yo sí, y llegué a la conclusión de que todo radica en la educación y la falta de constancia o tenacidad. Y les voy a explicar por qué, con algunos puntos que tocaré a continuación.

 

  • La familia, que a pesar de los cambios que ha experimentado la sociedad, debe ser siempre la primera institución educativa, el lugar donde obtenemos los valores principales, que se verán reflejados a medida que vamos interactuando con el entorno. El ser humano da lo que recibe y enseña lo que sabe, ya sea bueno o malo. Y es allí donde la familia juega su primer partido, dar y enseñar lo bueno para que esto sea lo que se refleje en el futuro.

 

  • El entorno. Cuando de educación hablamos, un punto importante, aparte de el ya mencionado, es el entorno. Es allí donde el ser humano se desarrolla día a día y aunque no parezca es también un medio de educación. En el entorno ponemos en práctica lo que aprendemos dentro de la familia. Pero no se puede negar, que, al interactuar con las demás personas del entorno, existen las posibilidades de que estos valores se cambien por unos peores. Cuando esto sucede, la familia debe jugar su segunda partida, siendo constante en la enseñanza de los buenos valores y en el precio valorativo de la libertad. Antes de obtener libertad, se debe, primero, saber defender los valores propios.

 

  • La generación. El último punto del que quiero hablar es la generación. De nada sirve aprender y enseñar lo bueno, si no lo pasamos a las generaciones siguientes. Y considero que es esto uno de los factores que más ha influido en los problemas sociales de hoy en día, OLVIDAMOS SER CONSTANTES.

 

La educación no es cosa de un día, de un mes, ni de años, la educación es para toda la vida, pasando de generación en generación. Los padres de las últimas generaciones no son constantes en la educación de sus hijos, ya que se han acostumbrado a que sea el entorno quien los eduque, han puesto sus intereses en otra cosa olvidando su primera misión como padres, educar a sus hijos. Y lo peor de todo es que para cuando se dan cuenta ya es demasiado tarde, no hay vuelta atrás, intentan remediarlo, pero ya no hacen caso, pues ya tienen otras ideas en la cabeza. Entonces comienzan a desarrollarse otros problemas. Los padres, que según los hijos, no paran de dar sermones y molestar, y los hijos, que según los padres, no escuchan y solo hacen lo que quieren, pero deténganse un momento y analicen, ¿quién tiene la culpa? Dejan que sus hijos se les vayan de las manos con ideas erróneas y después quieren arreglarlo, YA ES MUY TARDE.

 

Entonces les pregunto, ¿qué clase de personas estamos formando para nuestra sociedad?  Una persona sin educación es una persona sin valores. Y no hay nada más peligroso que esto para una sociedad, pues es una persona a la que no le importa el bienestar de los demás y muchas veces ni el bienestar propio.

 

El ser humano actúa según sus valores y principios. Entonces ¿pueden imaginarse ustedes como acabará la sociedad si continuamos como vamos?, ¿si dejamos de ser constantes? Nosotros mismos acabaríamos con nuestra sociedad, pues vivir sin valores se convertiría en algo normal. Entonces les pido por favor SEAMOS CONSTANTES.

 

(La autora, Pilar Lluberes, tiene 19 años de edad y estudia Arquitectura)

Categories: Opinión
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