Lo que vio y vivió Yoni Cruz en la carretera Duarte desde la Capital a Bonao para visitar a su mamá luego de dos meses sin verla

Lo que vio y vivió Yoni Cruz en la carretera Duarte desde la Capital a Bonao para visitar a su mamá luego de dos meses sin verla

Por Yoni Cruz

Después de más de dos meses sin ver a mamá, fui este viernes a visitarla. Salir de la ciudad fue lo peor, pues a las 12:45 pm ya había taponamiento desde la Núñez de Cáceres hasta pasado el elevado de la entrada a Los Alcarrizos. También había tapones en el cruce del km. 22 y Pedro Brand. Al lado de toda la autopista estaban los vendedores de jaibas que levantaban sus sartas intentando provocar el «antojo» de algún conductor; los puestos de batatas estaban humeando, y los de cajuil y víveres, deshidratándose bajo una exigua sombrita. Los camiones, cargados de mercancías, se apuraban entre los numerosos vehículos públicos y privados y se podía ver toda la habitual mercadería que se expende al lado de toda la autopista Duarte.

La cantidad de vehículos familiares que se desplazaban por esa vía emulaba al éxodo de Semana Santa, bueno, un chin menos, pero demasiados para «un viernes cualquiera». Nos dio «tiriquitos» ver aquello, porque recordamos que en España, mucha gente se fue a los pueblos cuando se anunció el confinamiento, y eso propagó los contagios, y ya sabemos las consecuencias. Y uno debe preguntarse, ¿guardarán los protocolos de prevención esas persosas que visitan sus familias en el interior, no estarán llevando a sus familiares un regalo potencialmente empapado de veneno mortal?

Juntando todo lo que Rosario y yo vimos hoy en la calle, en este tercer día de “desescalada”, la suma es imprecisa, desalentadora. Pero uno también reflexiona: si en países europeos, o en Estados Unidos, con robustos sistemas de salud, tan lejos del nuestro en cobertura y logística, hubo el desastre sanitario que les ha costado millones de contagiados y cientos de miles de muertes, mientras nosotros, con tantas falencias de salubridad y una falta inexplicable de sentido común y respeto a los protocolos, apenas hemos tenido menos de 500 muertes y unos 7 mil y pico de contagios oficiales, entonces algo debe protegernos, no sé si sea que tenemos poderosos antígenos debido a la costumbre de sobrevivir sin los cuidados sanitarios suficientes, o si realmente es la virgencita de la Altagracia, esa misma que nos salva de huracanes, terremotos y hasta de mal de ojos (aunque no ha podido salvarnos de políticos traidores, ladrones y farfulleros).

Quiera Dios o cualquiera de los santos que parece nos protegen, nos ayuden a poder darnos cuenta que el coronavirus puede ser letal, que eso mata

Ojalá que aprendamos a guardar distancia entre una persona y otra, a llevar sus mascarillas puestas, a lavarnos las manos cada vez que sea necesario, y sobre todo, a no “etrujarnos” con los otros, a respetar el espacio mínimo ajeno.

Lo que sí es seguro es que en las siguientes dos semanas sabremos si somos “unos duros” que resistimos hasta el más mortífero virus de los últimos tiempos, o si por el contrario, deberemos meter cambio de reversa, y cantar el corito de ”lo cocotuse” que dice así: ¡de reversa mami, de reversa mami…! Entonces, ¡ahí si vamos a ver si el gas pela!

(Tomado de la cuenta de Facebook de Yoni Cruz).

Categories: Opinión

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