Mi Verdad… La pobreza y la paz en el discurso de Obama

Mi Verdad… La pobreza y la paz en el discurso de Obama

 

aaaaaaasaasaenenenenenPOR ERNESTO JIMÉNEZ

 

“En el mundo no habrá paz mientras haya explotación, del hombre por el hombre, y exista desigualdad”. Los Guaraguao

 

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, en su último discurso como mandatario de esta nación ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), delineó lo que podríamos considerar su visión de las relaciones internacionales y del papel que su país debe de jugar en un mundo tan dinámico como convulso. En un discurso elegante de retórica sumamente depurada, el presidente estadounidense envió una alerta urgente sobre los peligros que encierran ideologías radicales, desfasadas y fundamentalistas que pretenden, en base al miedo, encerrarnos en muros.

Esta advertencia llega en el momento más oportuno, pues gracias a la insensibilidad e insensatez de hombres con ambiciones desmedidas, el mundo en que vivimos está plagado de miserias que cercenan las posibilidades de desarrollo de gran parte de la humanidad, de aquellos “humillados y ofendidos” de Dostoievski. Y a nuestro humilde entender, después de la guerra, las más crueles e injustas expresiones de estas miserias humanas son la pobreza y la desigualdad social.

Es por esta razón que nos regocijamos al ver cómo el presidente Obama reivindicó estas ideas ante la ONU, donde manifestó que el “capitalismo despiadado” solamente beneficia a unas cuántas personas y proclamó que La economía global tiene que ser mejor para todos, no solo para los que están arriba”. Dejando, de esta forma, traslucir su pensar sobre cómo la evolución de la economía global no ha sido capaz de redimir las justas aspiraciones de bienestar de millones de seres humanos.

Siguiendo esta línea de pensamiento, el líder de la nación más opulenta y poderosa en la historia de la humanidad, exclamó indignado: “Un mundo en el que un 1% de la humanidad controla tanta riqueza como el 99% restante, nunca tendrá estabilidad”. Este es un mensaje diáfano y contundente que está avalado por informes de prestigiosos organismos internacionales como, por ejemplo, el Comité de Oxford para Ayudar a la Hambruna (OXFAM) que en su informe del 2015 indicó que la mitad más pobre de la población mundial vio decrecer su riqueza en un billón de dólares, mientras que la riqueza de las 62 personas más acaudaladas del mundo creció en 500 mil millones de dólares.

Amigo lector, ¡esta abismal brecha de inequidad es insostenible e injustificable! Sencillamente no tiene razón de ser un esquema económico que privilegia a los más poderosos, permitiendo a su vez, que persistan niveles de desigualdad tan altos que 62 personas poseen más riquezas que la mitad de la población mundial.

Por tanto, nuestras sociedades deben entender que la teoría del efecto derrame y la creencia de que la riqueza de los poderosos beneficia marginalmente a todos los demás se han agotado. Por el contrario, la extrema riqueza de unos pocos es señal inequívoca de que el sistema está enfermo, quizás, hasta cerca de colapsar.

Antes que Obama, otro presidente demócrata, llamado Franklin D. Roosevelt señaló que desde antaño se sabía que la desigualdad extrema era inmoral, pero que ahora se iban dando cuenta de que también le hacía daño a la economía. Esperamos, que así como esas palabras resuenan a través de la historia, también sirvan de advertencia a los dueños del destino de la humanidad. Antes que sea demasiado tarde.

 

POR ERNESTO JIMÉNEZ/ El autor es economista y comunicador.

Categories: Opinión
Tags: Destacadas

About Author