Karina Larrauri y su carta retadora y condenatoria a su amigo Jean Alain Rodríguez

Karina Larrauri y su carta retadora y condenatoria a su amigo Jean Alain Rodríguez

 

Por José Francisco Arias

 

Circula una carta cuya autoría se atribuye a la talentosa comunicadora y productora de televisión Karina Larrauri que le remite al Procurador General de la República, Jean Alain Rodríguez, a propósito del sometimieto formal a siete imputados por el caso de los sobornos por 92 millones de dólares pagados por Odebrecht en República Dominicana.

Karina hizo la carta a su “amigo”, a quien conoció de manera accidental, aún siendo jóvenes, defendiendo para entonces (él, según ella) las acciones justas.

La comunicación de Karina a su amigo es retadora, pero, más que todo condenatoria para su destinatario.

Retadora porque en uno de sus párrafos sostiene lo siguiente: “Hoy siento la necesidad de decirte que tienes en tus manos la oportunidad de permitirnos a todos los dominicanos volver a creer, no solo en la justicia, sino en nuestro país”, y luego invita a Jean Alain a reflexionar en la forma en la que lo recordarían sus hijos, “En el legado de honor o de vergüenza que le dejarás”.

Y es condenatoria, de hecho, ya, sostenemos nosotros, porque, sencillamente el expediente Odebrecht está alienado en todas sus partes por el componente político, lo que impedirá que alumbre justicia.

No existe, en este proceso, el más mínimo interés de combatir la corrupción, como pretenden venderle a la sociedad dominican a desde esferas oficiales.

Desde que inició el proceso con 14 encartados, el Procurador anunció al país de manera rotunda: “Ahí testán todos los que son y son todos los que están”.

Eran 14 los imputados, apresados en buena proporción con un aparataje militar espectacular montado frente a varias de sus residencias, cual si hubiesen sido prófugos a los que perseguían las autoridades, y no entes pasibles de investigación por el caso que podían ser citados por el Ministerio Públicos para interrogarlos.

Pero resulta ahora que solo son 7 los sometidos formalmente (uno de los cuales, Chu Vásquez, inicialmente no estaba entre los encartados), porque no se encontraron pruebas suficientes para someter a los 14. O sea, 8 fueron sacados del expediente. Evidentemente, “No son todos los que están ni están todos los que son”.

El caso es que el daño moral y político ya está hecho a los 8 excluidos con el solo hecho del escándalo.

El panorama político que se vive actualmente en República Dominicana, con una feroz lucha interna en el gobernante Partido de la Liberación Dominnicana (PLD), entre el presidente de la República, Danilo Medina, y el ex presidente de la República y presidente de la organización, Leonel Fernández, tiene mucho que ver con la reorientación que ha tomado el expediente Odebrecht.

Y en un momento en el que se desarrolla un intenso debate por la Ley de Partidos en el Congreso, con el tema primarias abiertas como elemento determinante para su aprobación o no, con un Leonel Fernández radicalmente opuesto a esa modalidad por considerarla inconstitucional, el opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM), y sus legisladores, también entran al tablero de los intereses en lo concerniente al caso Odebrecht.

Es interesante precisar que Temístocles Montás, de los primeros 14 encartados y hoy excluido del expediente, llegó a manifestar públicamente en una carta que había recibido dinero de Angel Rondón, acusado de repartir los 92 millones de dólares, pero que no era para proyectos personales, sino para financiar campañas electorales de su partido, el PLD.

Así las cosas, no habrá justicia ni combate a la corrupción. Su desenlace será político, porque el interés político será lo que finalmente se impondrá. Y eso lo sabe y lo maneja el Procurador General de la República, por lo que con la carta a su amigo, Karina lo reta y lo condena, quizás sin quererlo.

 

A continuación la carta de Karina…

 

Querido Jean:

 

Hoy escribo estas líneas recordando la época donde siendo aún jóvenes con muchos sueños nos conocimos de forma accidental.

Hoy que eres el centro de atención de todos los dominicanos. De aquellos que apuestan a la verdad y de aquellos que quieren ocultarla.

Hoy me permito recordar a ese amigo que llegó a ayudarme en sus oficios de abogado muchas veces y de forma incondicional.

Recuerdo siempre aquel día que te llamé inundada en incertidumbre porque sentía que me arrebataban el sueño de tener mi primer hogar con marañas legales y tú me dijiste: “Las leyes y el contrato que firmaste te protegen, tranquilízate. Yo me ocupo”.

Hoy quiero pensar (quizá engañarme) que ese amigo sigue siendo el que defiende las acciones justas. Ese amigo que hoy tiene casi 10 millones de personas esperando porque le devuelvan su dignidad, su paz, sus derechos…

Hoy siento la necesidad de decirte que tienes en tus manos la oportunidad de permitirnos a todos los dominicanos volver a creer, no solo en la justicia, sino en nuestro país.

Hoy tienes frente a ti la decisión de pasar a la historia como un héroe o como una marioneta de la entramada corrupta de nuestros gobernantes.

Hoy te recuerdo que el líder del partido al que perteneces, Juan Bosch, prefirió abandonar su partido antes que ir en contra de su conciencia.

Hoy te invito a pensar en la forma en la que te recordarán tus hijos. En el legado de honor o de vergüenza que le dejarás.

Hoy y aunque hayan pasado tantos días para encontrarse con la desesperanza, prefiero mentirme y pensar que el resultado de este proceso que lideras será en beneficio de todos los dominicanos y no el resultado del temor o de intereses particulares. 

 

 

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