La Dislexia, una condición no compatible con nuestro sistema educativo

La Dislexia, una condición no compatible con nuestro sistema educativo

 

 

Por Jenny Henríquez Rodríguez

 

 

 

“La Educación debe ir justo en el sentido contrario de la estandarización.”

(ken Robinson)

 

Desde la perspectiva educativa, la dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta la exactitud lectora, así como la fluidez y la velocidad, interfiriendo en el rendimiento académico. Estas interferencias se concretan en distintas áreas: pensamiento, habla, lectura, escritura, deletreo y/o dificultad para manejar los símbolos matemáticos. Sin embargo, la definición más sencilla y breve fue la propuesta por Thompson (1992) que nos dice que” La dislexia es un trastorno que se manifiesta como una dificultad para aprender a leer a través de métodos convencionales de instrucción, a pesar de que existe un nivel normal y adecuadas oportunidades socioculturales”.

Algunos autores y autoras distinguen entre la dislexia adquirida que es aquella que sobre viene tras una lesión cerebral concreta, mientras que la dislexia evolutiva es la que se presenta en el niño o niña que de forma inherente muestran dificultades para alcanzar una correcta destreza lectora, sin una razón aparente que lo explique. También, puede surgir debido a antecedentes familiares (existen factores hereditarios que predisponen a padecerla), aunque dichos familiares no siempre hayan sido diagnosticados. Diferentes estudios coinciden en que existe mayor porcentaje entre los niños que entre las niñas.

Sin embargo, aunque la dislexia sea un trastorno de aprendizaje no quiere decir que el niño o la niña está condenado a no aprender. Howard Gardner habla de las inteligencias múltiples. Según Gardner hay 8 tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal cinética, intrapersonal, interpersonal y naturalista. Cito a Gardner para dar un poco de luz sobre el hecho de que todos tenemos, en dosis distintas, varias de estas inteligencias. Pero, observamos que, muchas veces nuestro sistema educativo, realza solo la lingüística y la lógico-matemática.

¿Por qué enseñamos a todos los niños y las niñas de la misma forma, si existen diversos tipos de aprendizajes? Cuando nos desenfocamos de la necesidad particular del alumno, estamos aportando un granito de arena para que el o la estudiante fracase. Mientras que si utilizamos los puntos fuertes y potencializamos sus cualidades lo podríamos estar acercando a logros muy particulares, que para ellos es lo mismo que al éxito.

Cada persona aprende de forma diferente. Entender esto es importante, porque nos evita etiquetar o discriminar al niño o niña diciendo que no puede hacer tal o cual cosa. Cuando colocamos un rótulo invisible a cada niño o niña con este tipo de trastorno estamos emitiendo juicios y los juicios en estos casos, tienen el efecto de convertirse en profecías que se auto cumplen.

Nuestro objetivo como maestros, sociedad y padres debe consistir en concienciarnos a fin de poder conducir a nuestros niños y niñas con este trastorno a potenciar las áreas que no quedan expuestas a su condición. Para poner en práctica lo anteriormente expuesto es necesario conocer las características de un alumno o alumna con dislexia.

Las investigaciones de los últimos años hablan de las particularidades siguientes:

  1. En la lectura: confunden letras, cambian sílabas, suprimen o añaden letras o palabras, inventan al leer, comprenden mal lo que leen, se saltan renglones, carecen de entonación y ritmo.
  2. En la escritura y ortografía: en las copias o dictados realizan inversiones (seis, leen sesi), omisiones, sustituciones o adiciones en letras o palabras (patio, leen patito y plato, leen palato). La escritura varía pudiendo ser ilegible. Tienen dificultad para entender lo que escriben y grandes dificultades para memorizar y automatizar las reglas ortográficas, máxime si no es su lengua materna.
  3. Coordinación motriz: suelen tener dificultades con la coordinación fina y gruesa (amarrar los cordones, montar bicicleta, patear una pelota). Su equilibrio también se ve a menudo afectado seriamente; confunden izquierda y derecha, arriba y abajo, delante y detrás.
  4. Matemáticas y comprensión del tiempo: cuentan con los dedos. Tienen dificultades con las operaciones aritméticas o las colocan mal sobre el papel, les cuesta el entendimiento de los problemas, pueden tener dificultades en la memorización de las tablas de multiplicar, con el manejo del dinero, con el aprendizaje de las horas (especialmente los relojes analógicos) los meses del año (suelen tardar mucho en saber la fecha de su cumpleaños, o el teléfono de sus padres).

Huelga decir que las personas con esta condición necesitan métodos de enseñanzas diferentes al tradicional y que su ritmo de aprendizaje nunca será igual al de los y las estudiantes típicos. Es necesario que los educadores y los padres en la casa no califiquen su desgano como vagancia, su condición no es por elección. Entender que simplemente son diferentes para la inteligencia Lingüística y lógico-matemática, es el primer paso.

Según los expertos en el tema se recomienda a los educadores en las aulas tomar en cuenta las pautas siguientes:

  • Proximidad en su ubicación dentro del salón de clases (lo más cerca posible del profesor).
  • Comprobar siempre que el niño o la niña ha comprendido el material escrito que va a manejar.
  • No darle textos largos para leer.
  • Demostrarle nuestro interés por él o ella y por sus aprendizajes.
  • Ser flexible cuando se les exige una correcta ortografía y un uso adecuado de los signos de puntuación.

A lo largo de la historia han existido múltiples personas para la que esta condición no ha sido un obstáculo. Científicos como Albert Einstein, Louis Pasteur; políticos como Winston Churchill, John F. Kennedy, Napoleón Bonaparte; artistas y músicos como Leonardo Da Vinci, Pablo Picasso. Ya ven, es falso que las personas disléxicas no puedan salir adelante académicamente debido a su condición. Con una adecuada motivación pueden lograr desarrollar cualquiera de sus múltiples inteligencias. Este tipo de personas son muy sensibles, con muchas habilidades que, simplemente, no les sirven para la escuela. Son niños con cualidades excepcionales, solo que no la pueden usar para leer o escribir.

 

 

(La autora es Licenciada en Ciencias de la Educación).

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