Rudolph Giuliani, Luis Abinader y la delincuencia

Rudolph Giuliani, Luis Abinader y la delincuencia

Por Elvis Valoy

El anuncio del candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Moderno, Luis Abinader, de que contratará como asesor en materia de seguridad ciudadana a Rudolph Giuliani, quien fungió como alcalde de la ciudad de  New York de 1994 al 2001,  demuestra el total desconocimiento del aspirante perremeísta sobre  la problemática nacional que lleva sangre y luto a los hogares dominicanos.

El problema de la seguridad ciudadana en nuestro país es muy complejo, y su solución sobrepasa la simple asesoría de un extranjero con una garrafal ignorancia   de lo que ocurre en República Dominicana. Crear las expectativas de que con la contratación de  Giuliani como asesor en seguridad ciudadana se está pensando en resolver  el cáncer de la violencia que abate al pueblo, como lo afirma Don Luis,   es solo pura demagogia politiquera.

En anteriores artículos me he referido ampliamente a la dificultad  de la inseguridad ciudadana, y mis lectores y lectoras están bastante empapados, y hasta se han convertidos en expertos sobre  esta peste urbana que convierte en víctima de atracos y  pone en peligro la vida de  hombres y mujeres cada día en nuestro país.

Si es para que el ex alcalde Rudolph Giuliani le cuente a Luis Abinader de  los trágicos, horripilantes y deleznables  acontecimientos ocurridos en la ciudad de New York el 11 de septiembre del 2011 en donde perdieron la vida cientos de personas, en donde Giuliani  sí jugó un estelar papel como autoridad,  entonces procede la contratación que anuncia el candidato opositor. Pero si es sobre la violencia dominicana, el señor Giuliani es sin temor a equívocos un gran analfabeto.

La situación de inseguridad  que golpeaba a la ciudad de New York durante los años setenta, ochenta y noventa era muy diferente al problema dominicano. En la Gran Manzana había una minoría de inmigrantes visible y fácilmente ubicables, que   deslumbrados por la riqueza rápida, tomaban esquinas de esa importante urbe mundial, para el  tráfico de drogas y otros negocios ilícitos. Giuliani no hizo más que apresar y deportar, a veces cayendo en esas redadas indiscriminadas personas inocentes que retornaron a sus países (principalmente a la República Dominicana), repatriados y con el negativo estigma que ese hecho conlleva.

La delincuencia en la República Dominicana es diametralmente diferente a la que abatía a  New York para esa época. En nuestro país el problema es sicológico, económico, sociológico, antropológico, cultural, de ascenso social, demográfico, familiar, educacional,  de desplazamiento de mano de obra, generacional, de antagonismo de la llamada clase empresarial dominicana en establecer salarios humanos que permitan hasta la creación de un mercado nacional que haga rentable proyectos de gente emprendedoras, y un largo etcétera, que dudo a ciencia cierta que el señor  Giuliani mínimamente conozca sobre nuestra realidad.

Más que mostrar un deseo de resolver la calamidad  de la delincuencia, con su anuncio de contratar los “servicios” de Rudolph Giuliani,   el candidato del PRM Luis Abinader   deja entrever su corta   visión en la búsqueda de  los  recursos humanos que solucionarán esta desgracia. Y es que contratar  a alguien que no sabe un ápice de la temática en cuestión  lo que hace es complicar la dificultad.

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