Yoni Cruz, impactado por el horrendo asesinato del adolescente Fernelis cometido por el sacerdote Taveras Durán

Yoni Cruz, impactado por el horrendo asesinato del adolescente Fernelis cometido por el sacerdote Taveras Durán

 

Yoni Cruz, diseñador, creativo, periodista, amigo, impactado por el horrendo asesinato del joven Fernelis Carrión Saviñón, quien era monaguillo, cometido por el sacerdote Elvin Taveras Durán, escribió el siguiente comentario en su cuenta de Facebook que queremos compartir con los lectores de Cristal y Colores… A continuacion el texto íntetro de Yoni…

 

Hay gente que lo justifica todo. Algunos quieren justificar que la “relación” del sacerdote asesino y violador era consentida, porque el joven asesinado era fuerte y grababa las escenas. Obvian, primero, que esa situación criminal se inició hace muchos años atrás, unos dicen que cuando tenía diez, otros 13. Un ser humano de 16 años es menor de edad, física y jurídicamente. Es un adolescente. Y como tal no está en condiciones de decidir en ese tipo de relaciones con un adulto. Por lo tanto, es el adulto quien debe cuidar, quien debe proteger al menor, quien debe evitar, aún cuando sea el menor el que quisiera propiciar una “relación”, porque ese adulto debe saber que la ley se lo prohibe, que está abusando de la inmadurez de un ser humano que aún no está listo para esto. En el caso del cura, es peor. Abusaba del niño a cambio de dinero. Lo violó y lo corrompió. Le enseñó el camino a la perdición, y lo arrastró por él hasta acabar con su vida. Nada puede justificar lo que ha hecho este hombre. No hay atenuante, y hasta la misma Iglesia Católica, que en muchos casos ha protegido y defendido a sacerdotes violadores, ha tenido que pedir perdón a la sociedad por el daño irreparable que ha hecho uno de sus ministros, y ha ofrecido oración (debe hacer algo más, indemnizar a esa familia, darle apoyo moral y espiritual a sus padres y hermanos, que son creyentes y confiaron su hijo a esa institución, con la idea de que “conectando a uno, Dios conecta a diez”). Quienes quiera justificar el crimen de ese sacerdote confeso criminal están, probablemente sin pensarlo, aupando ese crimen, defendiendo esa práctica que se repite cotidianamente en nuestros barrios y pueblos, muchas veces con conocimiento de los padres, que lo aceptan para beneficiarse económicamente, sobre todo cuando se trata de niñas y adolescentes. (Foto listindiario,com).

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