¿Todos los ACV o Ictus son iguales? ¡No se quede con la duda, léalo aquí!

¿Todos los ACV o Ictus son iguales? ¡No se quede con la duda, léalo aquí!

Como ya es sabida una victoria segura para salir de un ACV o Ictus radica en la asistencia médica que se le otorgue al paciente en un tiempo rápido. Pero ¿cuál es el grado de complejidad de un infarto cerebral en cada caso específico? ¿Hace la diferencia un derrame cerebral isquémico, hemorrágico, trombótico o embólico?  No se aparte de esta lectura y aprenda las diferencias para un tratamiento exitoso con el apoyo fisioterapeuta desde casa.

Cada tipo de ACV o Ictus tiene sus complejidades y como tal debe ser tratado: no solo de forma personalizada sino que se debe trabajar en áreas específicas cerebrales para lograr la recuperación del sobreviviente que ha enfrentado la situación.

¿Sirve el mismo tratamiento médico para ambos tipos de Ictus? En definitiva, la clave está en estimular, “programar” y reagrupar las áreas cerebrales para que estas aprendan nuevamente, desde el punto neurocognitivo –la clave de fondo- cómo volver a comenzar.

Si esto no se hace desde la base, es decir desde el uso del conocimiento consciente de que es verdaderamente el método efectivo, los avances en una recuperación eventual para el paciente serán muy limitados, destaca el fisioterapeuta Valerio Sarmati, especialista en aplicar tratamientos de este tipo.

Y es que… ¿cómo hacer para articular la cadera, pierna, rodilla y tobillo y lograr el equilibrio y la coordinación de movimientos sin que apele a la plasticidad cerebral? Sería sin duda una tarea titánica, reitera Sarmati.

Según recalca el pionero en rehabilitación neurocognitiva las “instrucciones” para los movimientos del cuerpo no tienen un origen físico, sino cerebral. Es desde el cerebro y su conexión de miles de neuronas y terminaciones nerviosas  es donde “nace” la ejecución física que posteriormente, se ejecutará.

Tras el “golpe” –literal- que agrede al cerebro por diferentes factores y que lo dejarán en jaque por un tiempo indeterminado, las consecuencias físicas y cerebrales varían de paciente a paciente pero también serán determinados en el área en el que se produzcan, es decir, si sucede en el área cerebral derecha o izquierda y de la causa que lo provoque.

En este punto se puede diferenciar en distintos tipos de “golpes cerebrales”

ACV Isquémico: La agresión cerebral se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro es bloqueado por un coágulo de sangre y sus consecuencias  se “subdividen” pues determinan si el Ictus es trombótico o hemorrágico.

Sin embargo la gravedad de este último tipo de Ictus está cuando se produce la lesión cerebral o una hemorragia subaracnoidea y básicamente ocurren cuando un vaso sanguíneo se rompe porque la sangre se acumula y se produce mucha presión en la zona.

Mientras tanto los Ictus trombóticos pueden tener su causa  porque se ha formado un coágulo en una arteria que está muy estrecha.

Por su parte los Ictus embólicos son producidos cuando se desprenden coágulos sanguíneos que viajan hasta el cerebro.

Las alteraciones cerebrales dependen de varios factores que están directamente relacionados con el origen de las lesiones, la extensión de esta y el tiempo de la misma.

En cualquier caso, la importancia de las rehabilitaciones ha explicado Sarmati, radica en conocer el problema de fondo para determinar los tratamientos que permitirán potenciar la recuperación del paciente.

¿Un dato adicional? La calidad del hogar, la toma de decisiones autónomas con la guía del especialista son solo dos premisas de la rehabilitación neurocognitiva, ya que enfocan al paciente y su familia en el camino exitoso para superar un Ictus.

Categories: Salud
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