Un hombre que sabe de ron, habla de ron…

Un hombre que sabe de ron, habla de ron…

 

Por Raúl Menchaca

 

VILLA CLARA, CUBA, 2 mar (Xinhua) — Aunque parezca extraño, el cubano Cesar Augusto Martí sólo toma ron en su puesto de trabajo, en la Ronera Central Agustín Rodríguez Mena ubicada en la central provincia de Villa Clara, a unos 270 kilómetros al este de La Habana.

Fuera de ahí es difícil encontrarlo bebiendo, Martí, de 43 años, es el más joven maestro del ron cubano, un selecto grupo de expertos conformado por ocho personas, que se encargan, no solo de la calidad de los rones de la isla, sino de crear nuevas mezclas.

Al respecto, el también ingeniero químico, dijo a Xinhua que “no soy más que el depositario de una herencia histórica que reposa en centenarias bodegas de añejamiento y de una cultura ronera, que preservamos, mantenemos, enriquecemos y defendemos como una auténtica expresión de nuestra cultura”.

Asimismo, el maestro cubano recordó que de niño acompañaba a su abuelo a la cercana central, donde conoció de los secretos de la producción de azúcar y los alcoholes, y que ese fue el inicio de un largo recorrido hasta la consagración profesional en el mundo de la producción de ron.

Martí también rememoró que mientras estudiaba en la Universidad Central de Las Villas, la principal del centro de la isla, realizó prácticas profesionales en la ronera Agustín Rodríguez Mena, que en la actualidad es la segunda en importancia del país.

“Luego de graduarme en el año 2000 tuve la gran suerte de empezar a trabajar en la fábrica, y este mundo, que es un mundo apasionante, el mundo de los rones y los destilados, me marcó por siempre”, recordó.

Años después, el primer maestro del ron cubano, José Navarro Campa, lo captó para que, si demostraba talento y conocimiento, se uniera al exclusivo club que en ese momento sólo integraban cinco personas.

Martí recordó que desde el 2009, se convirtió en el maestro más joven del país, condición que mantiene, a pesar de que ya se realizaron otros dos nombramientos, entre ellos el de Salomé Alemán, la primera maestra ronera.

“Es una gran responsabilidad, porque no solo es preservar lo que generaciones han mantenido y enriquecido durante años, sino que me toca, mantenerlo y enriquecerlo para que el día de mañana el ron cubano siga con la salud que ostenta hoy”, afirmó.

La marca Cubay, que produce la Ronera Central, nació en 1996 y es reconocida como “el sabor auténtico del centro de Cuba”, pero fue hasta el año 2000 que comenzó el ascenso en la calidad y variedad de sus propuestas.

La primera encomienda que asumió Martí, como maestro ronero, fue diseñar un nuevo producto para la cadena de tiendas españolas El Corte Inglés y así nació el Cubay Carta Dorada, que se unió al Cubay Añejo Suave.

“Es una marca que evoca el nombre de nuestro país donde la terminación ay, es un término aruaco, aborigen, que significa río” , explicó el experto.

Martí no esconde su satisfacción por “trabajar en la marca Cubay, la segunda más vendida en Cuba después de la marca Havana Club, lo que es un gran regocijo y un gran compromiso” .

El maestro ronero explicó que en la cartera de negocios de la planta, hay siete rones, dos de ellos, Cubay Carta Blanca Extra Viejo y Cubay Extra Añejo 1870, son de la gama Premium, además del Elixir 33, un producto diferente que no es propiamente un ron sino un licor.

De acuerdo con Martí, los rones del centro de la isla están sustentados por la tradición, las condiciones naturales de la zona, la experiencia productiva y el respaldo de los maestros roneros, depositarios de una herencia histórica.

Cada nuevo producto es el resumen del trabajo de cientos de personas, maestros y obreros, que durante más de 150 años han dado aroma, color y sabor a una bebida que identifica mundialmente a la isla.

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