Una comparación de la radio de los años 70’s, 80’s y 90’s con la radio de este tiempo

Una comparación de la radio de los años 70’s, 80’s y 90’s con la radio de este tiempo

 

Caleidoscopio Radial

LOCUTORES: La radio de ayer y de hoy

 

Por José F. Núñez

 

Mientras nos divertimos con la interminable y vergonzosa alharaca política dominicana, se me ha ocurrido darle un vistazo a la radio que hoy se practica en nuestro país (República Dominicana) y compararla con la que ejercimos en nuestra generación (décadas 70, 80 y algo de los 90).

Resultaría demasiado extenso si nos refiriéramos a todos los aspectos que esta admirable profesión encierra, por lo que me limitaré a escribir unos pocos párrafos.

Es natural y hasta cierto punto comprensible que muchos profesionales de mi generación, al igual que muchos exigentes oyentes añoren aquella época y critiquen con acritud el tipo de radio que realizan hoy día muchos de nuestros colegas.

Vale señalar que la generación de locutores a la que pertenezco hizo con la locución lo que a juicio de muchos musicólogos harían Johnny Ventura, Wilfrido Vargas y muchos otros con el merengue: Lo sepultarían para siempre.

Era imposible pensar que a alguien acostumbrado a bailar un lento y acompasado merengue se le ocurriera bailar temas como los que interpretaban estos dos talentos, quienes por demás, internacionalizaron nuestro ritmo.

Pasó lo mismo con nosotros los locutores de mi época, quienes con el estilo «DJ», invadimos la nueva radio sustituyendo el estilo de animación y conducción de programas establecido por los viejos y respetables maestros, muchos de los cuales fueron nuestros profesores, por uno mucho más veloz, con un tono más elevado, pero sin distorsión y en el que casi eliminábamos la mención del autor, arreglista y compositor del tema; pisando la introducción musical hasta encontrarnos con la voz del intérprete, al que por cierto nunca le caíamos encima.

Por supuesto, ninguno de los locutores de mi generación osaba pronunciar una palabra soez, grosera o descompuesta en el aire, algo que hoy es costumbre hasta en algunos de los llamados intelectuales que laboran como comentaristas quienes parece cuentan con licencia de la Real Academia y una cosa llamada Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía, entidad cuya función actual no entiendo.

Respetuosamente, me dio por preguntarme si acaso la actitud de los que critican la radio de hoy y añoran la buena del pasado no les habrá ocurrido como aquellos que se quedaron anclados en el tiempo.

Para mi abuelo materno resultó algo extraño y estrafalario cuando me le aparecí al campo donde vivía, vistiendo pantalones campana, con un afro y zapatacones. En principio no le gustó, pero lo aceptó y fue así, como vistiendo a la moda muchos jóvenes de mi época pudimos cortejar y conquistar doncellas y una que otra señora pasado meridiano.

TIENEN FLOW… Si bien es cierto que el estilo de animación de los locutores de hoy es similar al de nuestra generación, debemos admitir que el uso descompuesto y las nuevas variantes del lenguaje no caen bien en ciertos sectores de la radio audiencia.

La palabra «FLOW», que entre otras cosas en inglés significa «fluir, flujo», tiene otra connotación en el ambiente artístico. En los medios noticiosos yo la he usado por años para informar sobre a la calidad del aire, pues así se llama el instrumento que se usa para estos fines; un invento de la empresa Plume Labs.

En cambio, en el ambiente artístico y radial, flow se refiere al estilo rítmico musical de raperos y reguetoneros, queriendo decir que su música tiene ritmo, fluidez, cadencia, etc.

LO QUE NO HA VARIADO: Sin dejar de reconocer el talento de muchos animadores y animadoras de hoy, hay que sacar comida a parte a los actuales locutores comerciales. Pudiera decir que son casi todos estrellas, no sólo por su incuestionable talento, si no también por la calidad de los «coppy writer» o escritores de textos de las agencias publicitarias.

A este respecto, como en los casos anteriores no debo citar nombres, ya que en cierto modo soy parte interesada, pues mi hermano menor es parte de ese excelente grupo de estrellas.

Sin que mi deseo sea aplaudir las cosas negativas existentes en nuestra radio de hoy, creo que es menester, al menos de mi parte, aplaudir a los colegas que, aún ganando en ocasiones magros salarios, se ocupan de llevarle al público un producto de calidad. No todo está perdido.

 

 

(Tomado de la cuenta de Facebook de José F. Núñez).

Categories: Opinión
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