Yoni Cruz, un hombre que siempre, o casi siempre, se ha ganado la vida trabajando para la prensa, se tituló con notas excelenentes

Yoni Cruz, un hombre que siempre, o casi siempre, se ha ganado la vida trabajando para la prensa, se tituló con notas excelenentes

 

Por Yoni Cruz

 

Siempre, casi siempre me he ganado la vida trabajando para la prensa. Con apenas 9 años empecé a vender periódicos en La Posada Cibaeña de Los Arroces, Bonao. Vendía El Caribe y El Sol. Más adelante, en 1978, logré una asignación de El Nacional y las revistas ¡Ahora! y Renovación, que vendía en Plaza Jacaranda. Hasta los 15 años fue el principal modo de ganar dinero para ayudar a mamá en la compra de mis útiles escolares y en algunos otros gastos.

Mi otra manera de ganarme la vida ha sido el arte. A los 13 años empecé a pintar letreros para clubes culturales, para la UNER y para la Estructura Unificada Pro-PTD. Esa fue mi escuela, donde aprendí bastante las técnicas en letreros y pendolismo. Ya para los 14 años empezaba a ganar dinero pintando letreros comerciales. Más adelante, gracias a mis habilidades como dibujante, aprendía a decorar cafeterias, discotecas y cualquier tipo de negocio en mi pueblo. Todavía estudiaba en la UASD y me iba los viernes a Bonao y me ganaba en el fin de semana el dinero de alimentar mi familia y traer algo para sobrevivir en la universidad.

En el liceo Plan Reforma de Bonao, donde estudié, Reina Custodio, una muy distinguida y bien recordada profesora, siempre me recomendó estudiar letras o comunicación. Decía que esa era mi vocación. En cambio yo, solo aspiraba a convertirme en un dibujante, un pintor, y estudiar arquitectura. La vida le dio la razón a mi profesora y protectora. Terminé diagramando periódicos, incluyendo Unidad ML, del PTD; diseñé artes, logos, afiches. En eso gané el dinero de mantener con dignidad mi familia.

En 1988 ingresé al periódico El Nuevo Diario, y en ese mismo año fui contratado por Listín Diario para diseñar la portada de ese periódico, responsabilidad que mantuve al margen de ser ilustrador y editor de diseño por muchísimos años, y de cuando en vez escribir críticas de arte, crónicas o reportajes, así como artículos para Listín, Acento y algunos otros periódicos.

En el interín, también fuí responsable de diseño en la revista Ysabela, en el periódico Hoy, con don Bienvenido Álvarez Vega y don Mario Álvarez Dugan como directores, entre otras publicaciones públicas y privadas. En 2008 abrí mi blog personal La Caja de los Truenos, ventana donde he publicado muchos de mis garabatos. Y bueno, hasta me tocó ser cofundador de un medio.

En mi labor de editor de diseño y mi dilatada responsabilidad como diseñador de la portada del diario, siempre se me hizo fácil titular las informaciones, corregir o agregar algún párrafo en las páginas que llegaban a mis manos. Directores como Franjul, Molina Morillo, Deláncer, don Emilín, Osvaldo Santana o Antonio Gil, siempre me dispensaron confianza en el manejo del contenido de las portadas y páginas del Listín Diario.

A Franjul y a Molina Morillo les agradezco confiarme reportajes, apoyarme cada vez que escribía para secciones como La Vida, Ventana o La República, muchas veces otorgándome la portada incluso de la tapa del periódico.

Dado el hecho de que mi vida ha estado, por decisión, necesidad u obligación, ligada a la prensa, entonces hace muchos años me prometí formarme como comunicador, ir a la academia y formalizar mis conocimientos. Así lo hice en enero de 2016, cuando ingresé a la Universidad UTE, a la Escuela de Comunicación Social. Desde entonces a la fecha, solo falté una vez a mis clases. Me lo tomé muy en serio, y hoy he concluido ese compromiso que me hice. He completado el pensum de mi carrera, y aunque mi graduación será en abril de 2020, ya acumulé los conocimientos teóricos que me permiten asumir con respeto que puedo escribir historias, asumir con ética y conocimiento el sagrado oficio de comunicar.

Hace varios años, también, me propuse escribir mi primer libro, pero me dije que no lo haría hasta concluir esta carrera. Así, aunque tengo una gran parte escrita, será para el próximo año que publicaré este texto de mi versión como testigo de 25 años diseñando la portada del principal periódico de nuestro país, decirle a la gente con detalles qué pasa detrás de las páginas de ese y otros periódicos, cómo es y ha sido el ejercicio de muchas figuras importantes de la prensa nuestra, o el trabajo con todos los directos de Listín desde la reapertura en 1963, es decir, don Rafael Herrera [†], don Frank Comarazamy [†], Rafael Molina Morillo [†], Mozart Deláncer, Miguel Franjul, Emilio Herasme Peña [†], Osvaldo Santana y Antonio Gil.

Agradezco a mucha gente que me ha estimulado y acompañado durante este tiempo, especialmente a mamá, mi esposa, a mis hijos, excelentes profesores y algunos amigos muy especiales. Pero esos agradecimientos los expresaré en abril, cuando pase el lazo de mi birrete.

He concluido mi carrera, y nada mejor que con la nota máxima en la última asignatura: 100, calificación otorgada por mi facilitador Lorenzo Encarnación, el profesor más joven de la Escuela, a quien adorna no solo con una sólida formación y recio carácter académico, sino uno de los más comprometidos con enseñar y formar auténticos periodistas. A él le deberé gran parte de lo aprendido en estos años de estudios.

Ahora puedo avanzar en dos metas pendientes aún: la publicación de mi libro, y una muestra de dibujo y pintura que expondré en mi Bonao y en esta capital. Luego seguirá otro libro, pero ese aún no está agendado.

Al llegar a este punto puedo decir que ciertamenta estudiar es la mejor manera de aprovechar el tiempo, saber no pesa y que jamás es tarde para aprender, para buscar nuevos conocimientos. Esto debió ocurrir antes, pero me tocó esta ironía: ejercí primero, y me formé después. ¿Se vale?

 

(Tomado de la cuenta de Facebook de Yoni Cruz).

Categories: Opinión
Tags: Destacadas

About Author